HISTORIA- CEM 102- 1 º
AÑOS Prof.
Silvia Vargas
MIÉRCOLES, 8 DE SEPTIEMBRE DE 2010
CINE › OSVALDO
BAYER Y MARIANO AIELLO HABLAN DE SU DOCUMENTAL AWKA LIWEN
“Tiene un sentido nacional y
auténtico”
Exhaustivo estudio sobre
el plan sistemático de exterminio del mundo indígena en el territorio nacional
y de la apropiación de tierras a través del saqueo a los pueblos originarios,
Awka Liwen rebate muchas posturas de la historia oficial argentina.
Desde que la República Argentina logró su independencia, muchas
luchas reivindicativas se convirtieron en derechos reales de sus ciudadanos.
Sin embargo, hubo otra batalla que, en un principio, fue sistemáticamente
atacada y, posteriormente, invisibilizada: la de los pueblos originarios por
defender sus tierras, culturas e identidades. Nunca les resultó fácil, y mucho
menos aún desde que Julio Argentino Roca ejecutó la Campaña del Desierto, que
no fue ni más ni menos que un plan de exterminio generalizado sobre la
población indígena. Ese recorrido histórico es el que traza Awka Liwen
–“rebelde amanecer” en mapuche–, documental guionado y narrado por el escritor
y columnista de Página/12 Osvaldo Bayer y dirigido por el abogado especializado
en derechos indígenas Mariano Aiello, junto a la cineasta y politóloga alemana
Kristina Hille. A lo largo de 80 minutos, el público que se acerque a partir de
mañana al Espacio Incaa KM 0 Gaumont (Rivadavia 1635) se encontrará con un
documento contundente que rebate muchas posturas de la “historia oficial”.
Declarado de Interés Nacional por
Presidencia de la Nación, Awka Liwen es una verdadera clase de historia sobre
el plan sistemático de exterminio del mundo indígena en el territorio nacional
y de la tenencia de tierras en Argentina a través del saqueo a los pueblos
originarios. No es casual que el film culmine en 2008, en la batalla por las
retenciones, como una manera de relacionar el presente agropecuario con aquel
pasado turbulento sobre las tierras comunitarias. Awka Liwen es también una
propuesta revisionista que seguramente será material de estudio en las
escuelas.
“Es un film con un gran sentido
nacional y auténtico”, señala Bayer y confiesa que desea que con este
documental se logre “el gran debate histórico, que empiece a debatirse esto
profundamente”. Y suma Aiello: “La película es la historia de la pugna por la
distribución de la riqueza en el país y la subtrama es el racismo estructural
que fue la coartada para apropiarse de las riquezas del siglo XIX que eran principalmente
las tierras y el ganado criollo”. Agrega que el film desarrolla el tema de los
pueblos originarios, pero “nosotros vemos que, en realidad, durante el siglo XX
hubo también una apropiación de la riqueza que generaban esas tierras que
habían sido obtenidas en forma espuria”.
–Generalmente tiende a asociarse
el exterminio de los pueblos originarios en Argentina con la Campaña del
Desierto impulsada por Julio Argentino Roca. Sin embargo, ustedes se retrotraen
a Juan Manuel de Rosas y a Bernardino Rivadavia. ¿Cuáles fueron las otras
campañas del desierto?
Osvaldo Bayer: –Hubo
varias. Con Juan Manuel de Rosas se hizo la primera campaña oficial, donde iban
a actuar las provincias de Córdoba, Mendoza (con el fraile Aldao) junto con
Chile. Pero Chile se abrió porque en ese momento tuvo una guerra civil y el
gobernador de Córdoba no pudo participar, así que se hizo con Rosas y el fraile
Aldao, que era un cura que se hizo caudillo mendocino y que estuvo a favor de
Rosas en aquel tiempo. Rosas conquistó miles de hectáreas de la provincia de
Buenos Aires, algunas de las cuales se las quedó. Trajo cuatro mil prisioneros
que fueron repartidos como peones de campo. Es decir, hizo en pequeño lo que
después hizo Roca.
–¿Y en el caso de Rivadavia?
O. B.:
–Rivadavia, siendo presidente en 1827, contrató al coronel prusiano Federico
Rauch, como dice el decreto de una sola línea, “para exterminar a los indios
ranqueles”. Y Rivadavia no puso ni siquiera una línea sobre por qué había que
exterminarlos. Cuarenta años después, Lucio V. Mansilla, en su libro Una
excursión a los indios ranqueles, señaló que los ranqueles eran muy pacíficos.
Y hay una frase preciosa: “Los hombres ranqueles respetan mucho más a sus
mujeres que nosotros, que somos de origen europeo”. Lo dijo Mansilla cuarenta
años después. Sin embargo, Rivadavia contrató al coronel prusiano para
exterminar a los indios ranqueles.
–¿Cuáles fueron los motivos que
llevaron a Roca a planificar la Campaña del Desierto?
O. B.:
–Durante la campaña del Paraguay, fue uno de los mejores oficiales. Lo
ascendieron a general a los 33 años, el más joven de la historia argentina.
Cuando se murió el ministro de Guerra Adolfo Alsina, el presidente Nicolás
Avellaneda le ofreció ser ministro a Roca. Se estaba llevando a cabo el plan de
la zanja de Alsina, que la hacían los presos. Era una cosa de locos. ¿Se
imagina una zanja atravesando toda la república hasta la Cordillera de los
Andes con el objetivo de que no pasaran los indios? Entonces, Roca miró el plan
de Alsina y dijo: “No, de ninguna manera”. Y en su primera carta al presidente
Avellaneda, le escribió: “A los salvajes y bárbaros hay que exterminarlos”. Y
presentó el proyecto que fue aprobado por el Congreso de la Nación, con lo cual
le dieron armas y soldados para hacer la Campaña del Desierto. Y Roca
reestableció la esclavitud porque volvió con los prisioneros y en las crónicas
de la época figuraban textos como: “Hoy, reparto de indios. A toda persona que
lo requiera se le entregará un indio varón como peón, una china (así se
denominaba oficialmente a las mujeres de los indios) como sirvienta o un
chinito (por el niño) como mandadero. Es decir, se destruyó todo aquello de la
Asamblea del año 1813 que daba libertad a los esclavos. Volvió la esclavitud a
la Argentina.
–Hagamos un salto temporal, ¿qué
opinión les merecen los artículos incorporados en la Constitución de 1994 sobre
el reconocimiento de derechos de los pueblos originarios?
Mariano Aiello: –Con la
Reforma Constitucional se incorporaron tratados de protección a los derechos
humanos con rango constitucional. Las reformas constitucionales en relación con
los pueblos originarios vinieron a implementar ciertos tratados
internacionales, como el Convenio 169 de la OIT. Pero lo vino a reglamentar en
forma mínima. En realidad, tiene que haber leyes reglamentarias
constitucionales que, en alguna medida, se están sancionando, como la ley
26.160, que es un paraguas a los desalojos de tierras que sufren los pueblos
originarios con posesión y sin título de propiedad. Tienen posesión y no
dominio. Entonces, hay ciertos problemas que con la Reforma Constitucional no
están subsanados ni protegidos. Por ejemplo, el tema de la minería es un punto
muy importante, porque el Convenio 169 de la OIT, que tiene rango
constitucional y fue ratificado por Argentina, establece que tiene que haber
una consulta previa no sólo a la explotación sino a la prospección del suelo. Y
parte de las regalías tienen que ser para las propias comunidades.
Nota realizada por Oscar Ranzani
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